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La gestión de proyectos es clave en la viabilidad de una startup. Ese proceso de planificación y ejecución de un proyecto lleva consigo la creación de un plan de trabajo así como su gestión para cumplir objetivos y tiempos. Para facilitar este proceso tan complejo y en el que pueden haber diferentes cambios existen muchas metodologías que te ayudarán a que la toma de decisiones sea más ágil y acertada.  Desde Talent Garden te mostramos las metodologías más eficaces para que no tengas que dar pasos en falso barajando entre tantas como hay. Es importante tener en cuenta que cada proyecto es diferente, por ello una metodología puede ser perfecta para determinada startup y un desastre para otra. Así que lo más importante es tener en cuenta las características y necesidades propias.

Métodos ágiles

En realidad este no es un único método ese sí, sino un tipo de ellos. Por eso, vamos a desarrollarlo en profundidad y destacar los más relevantes dentro de esta categoría. Todos se basan en una misma idea. La principal característica es que durante todo el proceso se admiten y se valoran positivamente los cambios y opiniones de personas de interés o clientes. Por ello la gran ventaja es que son muy flexibles y están abiertos a la mejora constante.  La diferencia entre ellos es que los resultados finales no se entregan al final de proyecto, sino a lo largo en varias etapas a lo largo de su realización. Eso sí, si necesitas tener todo estrictamente diseñado y cuentas con un presupuesto rígido, probablemente esta no sea una opción para ti. A continuación te dejamos los métodos ágiles más usados.

Scrum

Scrum es la más utilizada dentro de los métodos ágiles. Esta metodología está basada en una estructura de entregas parciales del producto final, dividiéndolo en pequeños proyectos llamados sprints. Funciona bien en equipos pequeños, donde mejora el trabajo colaborativo. Scrum ayuda a aprender y organizarse en base a las experiencias y aborda problemas para reflexionar sobre los éxitos y fracasos. Se aplica en proyectos donde se necesita obtener resultados a corto plazo y tienen situaciones de incertidumbre o tareas poco definidas. Su desarrollo consta de varias fases: 
  • Planificación: Se ponen las bases de las tareas más importantes y se detalla la información sobre el proyecto, aunque no hace falta definir todos los objetivos en esta fase. Básicamente se determina qué se va a entregar en el incremento resultante del próximo sprint y cómo se va a trabajar en ello.
  • El Scrum diario: Como su nombre indica, es una reunión diaria de unos 15 minutos en la que se coordinan las actividades a desarrollar. Así se mide el progreso, se plantean los problemas y se toman decisiones rápidas.
  • Trabajo de desarrollo: Cuando el sprint está en curso, los encargados deben garantizar que no se generen cambios de último momento que puedan afectar los objetivos, además de asegurarse de cumplir los plazos.
  • Revisión: Al final del sprint se analizan los resultados. Todo el equipo colabora para saber qué aspectos necesita mejorar. Se fomenta la colaboración y retroalimentación y se hace una revisión general.
  • Retrospectiva: Con el sprint finalizado se hace un plan de mejoras para futuros proyectos.

Lean

El método Lean parte de la idea de obtener más, con menos recursos. Lo que busca es eliminar el desperdicio en los procesos de trabajo e identificar las sobrecargas que ralentizan el trabajo de producción. Para su ejecución es necesario:
  • Definir el valor desde el prisma del cliente.
  • Determinar la cadena de valor para poder mejorar, eliminando los desperdicios.
  • Crear un flujo dinámico en el que siempre se aporte valor.
  • Generar el tirón del cliente, cuyo pilar sea la demanda real y no una perspectiva a largo plazo.
  • Mejora e innovación constante para conseguir la excelencia.
Su principal ventaja es la reducción de costes y de trabajo, que reducen a la vez los plazos; en contraposición su implementación requiere de grandes cambios.

Programación Extrema (XP)

Es otro de los métodos más usados, sobre todo en proyectos dinámicos con plazos muy ajustados, creando ciclos de desarrollo cortos con muchas versiones. Una de sus características más marcadas es que hace muchísimo hincapié en la colaboración con el cliente, lo cual a veces puede ser contraproducente en la gestión del proyecto. Sus máximas son la comunicación, la simplicidad y la retroalimentación.

Método Kanban

Kanban es una palabra japonesa que significa “tarjetas visuales”. Esas tarjetas forman la característica más destacable de este método ya que organiza el trabajo para visualizarlo todo fácilmente. Para ello usa un tablero de tareas y tarjetas. En diferentes columnas se colocan las tareas pendientes, las que están aún en proceso y las finalizadas. Este tablero está a la vista de todos, por lo que mejora la comunicación y productividad.  Una de las claves de este método es el stop starting, start finishing, y es que se prioriza la finalización de tareas sobre el inicio de otras nuevas. De este modo, es importante mantener un margen de trabajo más o menos constante y encontrar el equilibrio en el proceso de trabajo para que sea suficientemente predecible, estable y fluido. Su principal es que permite hacer los procesos más transparentes, equilibrados, eficientes y participativos siguiendo un control de cada tarea de principio a fin. En contra, esa estabilidad depende de muchos factores externos, que no se pueden controlar, si esto es común en tu proyecto quizás Kanban no sea tu método.

Método de Cascada

El de Cascada, también conocido como Ciclo de Vida del Desarrollo de Software (SDLC, por sus siglas en inglés), es un método muy popular de gestión de proyectos. Es un proceso lineal que divide el trabajo en fases secuenciales, haciendo la estructura de desglose de trabajo al inicio del proyecto y planificando una etapa detrás de otra, como una cascada, Lo primero es definir las especificaciones del proyecto, objetivos y tareas. Después va la fase de diseño del sistema, luego, en la implementación de las actividades planificadas para conseguir el resultado final. Una vez llegados ahí se hacen las pruebas pertinentes para comprobar su calidad y posibles mejoras. En la fase de desarrollo se implementa el proyecto y llega a una fase de mantenimiento en la que, una vez en uso, se observen y mejoren nuevos aspectos. El método Cascada promete una estructura bastante clara, facilita la identificación de los objetivos y permite que la información  se transmita con claridad. Está diseñado para proyectos de tamaño reducido y complejidad controlada. La principal desventaja sería que es difícil volver atrás cuando el proyecto se encuentra ya en fase de prueba. Vistos los métodos más eficaces, es importante tener en cuenta que en la gestión de proyectos no existe una forma única de trabajar. Es muy importante dedicar un tiempo a conocer las metodologías, además de conocer bien nuestras necesidades y desventajas. Así resultará más sencillo elegir el método que más se adapte a nosotros y nuestro equipo, así como a nuestro espacio.
Artículo actualizado el: 09 agosto 2023
Talent Garden
Escrito por
Talent Garden, Digital Skills Academy

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